CommerceBRIDGE: La próxima largada, cuando los motores del comercio se conectan en Dubái, el futuro de commerce crossborder en nuestras manos
Hoy comparto con ustedes una trilogía muy especial que empiezo a escribir desde la increíble, mística y futurista ciudad de Dubái, unas horas después de dar la largada a un futuro que ya va ganando espacio en el presente. Serán tres columnas, una especie de bitácora de este viaje, que hablarán de confianza, inteligencia artificial y conexiones de ida y vuelta entre mercados. Bienvenidos a la primera, donde les comparto por qué, después de veintisiete años de comercio digital, la pregunta ya no es cómo encender un motor propio, sino qué ocurre cuando varios empiezan a trabajar conectados.
Será por la energía que mi extraordinario equipo y yo ponemos en cada proyecto, pero cuando nos acercamos a la meta no solo vemos la bandera a cuadros que simboliza la llegada, sino también el semáforo que vuelve a encenderse para una segunda vuelta, quizás la mejor de todas. Será por eso que, en estos últimos años de celebraciones, entre ellas las 200 ediciones del eCommerce Day Tour, sus 20 años y más de 27 años de ecosistema digital, cada vez reafirmamos más que la línea de llegada es, al mismo tiempo, un nuevo punto de largada.
Con esa convicción viajé a Dubái, y conmigo viajó la pregunta que dejé planteada en Argentina, en la columna de las 200 ediciones, que publiqué en agosto y que les dejo abierta para quien quiera leerla. Hablaba de autonomía, de conocimiento que se transfiere y de líderes capaces de formar a otros líderes.
El 7 de octubre, en la sede de Dubai CommerCity, frente a su directora general, Su Excelencia Amna Lootah, y ante autoridades y representantes diplomáticos, esa pregunta cambió de tamaño: ya no se trataba de cuánta capacidad propia habíamos construido, sino de lo que sucede cuando esas capacidades empiezan a trabajar conectadas.
Firmamos allí, en nombre de la GlobalCommerceFoundation, un memorando de entendimiento con la zona franca de comercio digital de Dubái.
https://www.linkedin.com/feed/update/urn:li:activity:7513634365189402625/
Lo dije esa mañana y lo repito aquí porque define el tono de todo lo que sigue: un memorando no es la meta, sino el punto de partida.
Cuando comencé este camino, hace veintisiete años, hablábamos de comercio electrónico. Desde entonces, las olas sucesivas de la tecnología fueron reescribiendo la cadena de valor hasta el último tramo que recorre un producto antes de llegar a manos del consumidor. Hoy hablamos de tres comercios que se funden en uno: el unificado, el colaborativo y el agéntico. Lo que no cambió en ninguno de ellos fue el protagonista. Del lado de la oferta y del lado de la demanda hay personas que actúan directamente o a través de agentes de inteligencia artificial.
Parceria: la fuerza de conectar comunidades
En este viaje tuve dos encuentros con miembros del capítulo de EO Dubai, y algunos de ellos también nos acompañaron en la firma del Memorando de Entendimiento y en el muy interesante AI in Digital Commerce Roundtable, magistralmente dinamizado por Arjun Sarkar, que realizamos a continuación. Fue una expresión concreta de lo poderoso que es formar parte de una red. Entrepreneurs’ Organization —EO, de la que soy un miembro muy orgulloso y agradecido— es una comunidad global de emprendedores que promueve el aprendizaje entre pares y el desarrollo personal, empresarial y de liderazgo. Según sus datos publicados en septiembre de 2026, reúne unos 20.000 miembros en más de 225 capítulos. Detrás de esas cifras hay personas dispuestas a compartir experiencias, a construir confianza y a ayudarse a crecer.
Quiero agradecer profundamente a Arvind Kumar Mittal, Sara Chemmaa, Shilpa Kane y Leonard Rego, y a todos ellos en el capítulo de EO Dubai, por su apertura, calidez y esa energía de buenos anfitriones que nos hace sentir parte de una misma comunidad, aun lejos de casa. Esa generosidad es una de las fuerzas que hacen a EO tan, pero tan potente. En su sitio, Cameron Johnson, miembro de EO Edmonton, lo expresa con una frase que resume muy bien lo vivido: “The more I give, the more I receive”. Cuanto más damos, más recibimos: experiencias, perspectivas, confianza y vínculos que nos ayudan a crecer como personas y como líderes.
La foto que acompaña estas líneas captura uno de esos encuentros, liderado por Sara Chemmaa, con miembros de EO. Conversamos en profundidad sobre los desafíos del comercio unificado y del comercio transfronterizo —cross-border commerce—, y el intercambio terminó convirtiéndose en una verdadera masterclass entre pares. Las preguntas y experiencias de cada uno fueron ampliando la conversación y enriqueciendo lo que podíamos aprender juntos. ¡Deberíamos haberla transmitido y grabado para que todo ese conocimiento quedara documentado, indexado y disponible para otros! :-)) Esa también es una oportunidad para nuestras comunidades: convertir una buena conversación en conocimiento que pueda seguir viajando.

Encuentro liderado por Sara Chemmaa con miembros de EO en Dubái: una conversación sobre comercio unificado y cross-border que se convirtió en una masterclass entre pares.
Cuando conectamos comunidades con propósitos, valores y una visión de impacto compatibles, ese crecimiento puede desplegarse en dos dimensiones. Hacia dentro —lo endógeno—, fortalecemos a la persona, su profesión, su emprendimiento y su negocio. Hacia fuera —lo exógeno—, esa evolución puede alcanzar a equipos, partners, ecosistemas, mercados, economías y regiones. Un líder que aprende y comparte lo aprendido puede ayudar a otros a tomar mejores decisiones. Así comienza un círculo que queremos ampliar: personas que desarrollan negocios y comunidades que forman nuevos líderes.
Hay una palabra portuguesa que tiene más fuerza en su región brasileña y que expresa muy bien lo que quiero construir: «parceria».Puede traducirse como colaboración o alianza; para mí, además, es una forma de relacionarnos. Significa reconocernos como compañeros de un propósito, aportar lo que cada uno sabe hacer, compartir esfuerzos y mantener el compromiso a lo largo del tiempo. La confianza permite pedir ayuda, ofrecerla y conversar con franqueza cuando algo necesita cambiar. Una parceria cobra fuerza cuando cada persona hace suyo el compromiso de que el otro también pueda crecer.
Me gusta explicarlo con una imagen: juntar los dedos y hacer un puño. Cada dedo aporta una capacidad distinta; juntos podemos sostener un esfuerzo que, por separado, nos excedería. Durante años hemos ido incorporando personas, instituciones y experiencias en cada mercado. Con BRIDGE queremos conectar esas capacidades entre países y regiones, y también acercarlas a otras comunidades con objetivos compatibles, como EO. Ahí veo el potencial de un efecto de red exponencial: cada conexión puede abrir nuevas combinaciones de conocimiento, talento y oportunidades. Convertir ese potencial en impacto exige reciprocidad, continuidad y ejecución.
La historia ofrece una analogía que me produce una sensación de déjà vu. Las Rutas de la Seda fueron una red de rutas terrestres y marítimas por las que circulaban mercancías, conocimientos, ideas y culturas. Sus ciudades también se convirtieron en espacios de aprendizaje e intercambio. Me gusta pensar que estamos explorando una Ruta de la Seda 4.0: conexiones físicas y digitales por las que puedan viajar experiencias, talento y soluciones, y en las que quienes las reciben también tengan algo valioso que aportar. Esa es la posibilidad que veo detrás de estas parcerías y de los BRIDGEs que queremos construir.
El propósito humano de esas conexiones es fundamental. En Magnifica Humanitas, fechada el 15 de mayo de 2026, León XIV invita a custodiar la dignidad de las personas y a orientar la transformación tecnológica hacia el desarrollo humano y el bien común. Desde nuestro enfoque de Human-Augmented AI, traduzco ese llamado en una responsabilidad concreta: ampliar las capacidades humanas, proteger nuestra autonomía y garantizar que la tecnología contribuya a nuestro desarrollo. El conocimiento compartido y la formación de líderes forman parte de esa tarea.
Esa convicción estuvo presente en las palabras que compartí después de la apertura de Su Excelencia Amna Lootah y antes del AI in Digital Commerce Roundtable que tuvo lugar a continuación. Tras recordar los veintisiete años de este camino, dije: “Today, we take the first step towards another shared dream”. También expresé una creencia que atraviesa todo este proyecto: “Knowledge empowers people, and people empower business”. Y señalé la dirección que queremos darle: “We want to open doors in both directions between our regions and ecosystems”.
H.E. Amna Lootah expresó un objetivo alineado con esa visión:
“..buscamos traducir estas capacidades tecnológicas en aplicaciones prácticas que apoyen a las empresas y fortalezcan su capacidad para innovar, expandirse y acceder a nuevos mercados..”.
Esa aspiración nos convoca a transformar las conexiones en trabajo compartido, y el trabajo compartido en capacidades que puedan permanecer. El verdadero alcance de una red empieza a revelarse cuando lo que aprende una persona permite que muchas otras avancen.
La tecnología transforma cómo comerciamos. Las personas le dan sentido al comercio.
¿Por qué Dubái? Porque esta era pide dos cosas que rara vez conviven en el mismo lugar: infraestructura digital que conecte mercados y conocimiento compartido que conecte personas.
Dubái ya juega el papel de columna vertebral del comercio global, un verdadero backbone del comercio donde la ubicación, la infraestructura y las relaciones se encuentran. Lo que podemos aportar desde nuestra comunidad es la otra mitad: ayudar a que Dubai CommerCity se consolide como una autoridad de conocimiento, un faro donde la experiencia se transforma en evidencia y la evidencia en saber que las empresas pueden poner en práctica.
El marco que se abre incluye investigación aplicada, pruebas de concepto, demostraciones tecnológicas y estudios de mercado, así como formación ejecutiva, mentoría, desafíos de innovación, programas de incubación y aceleradoras de negocios. Todo apunta a algo que la propia Amna Lootah expresó: pasar de usar la inteligencia artificial como herramienta de apoyo a emplearla para ejecutar tareas y procesos con mayor autonomía, y traducir esa capacidad en aplicaciones prácticas que ayuden a las empresas a innovar, expandirse y llegar a nuevos mercados. Nuestro aporte es poner a trabajar en esa dirección la red que construimos durante dos décadas, con instituciones, empresas, cámaras, universidades y capítulos locales presentes en 24 países de Latinoamérica y el Caribe, Iberia y África.
Para un retailer o una marca, el valor podría empezar por una pregunta concreta: ¿qué problema puedo aprender a resolver mejor junto a una empresa de otro mercado? Mi aspiración es que las pruebas y la formación generen conocimiento transferible: qué se intentó, en qué condiciones, qué funcionó y qué debería adaptarse. Un emprendedor podría contrastar su solución con otra necesidad; una universidad, contribuir a documentar y evaluar ese aprendizaje. Las experiencias de ambas regiones pueden alimentar ese trabajo. Acercar la infraestructura y el conocimiento a una decisión cotidiana sería un primer aporte valioso; todavía tendremos que demostrarlo en la ejecución.
Esa red tiene ahora un cauce internacional: BRIDGE, la plataforma que construimos desde el @ eCommerce Institute junto con EICOM, el Instituto Europeo de Gestión del Comercio, y con el apoyo de la Global Commerce Foundation. El propósito de esta iniciativa es construir puentes de colaboración duraderos entre los ecosistemas de comercio digital de Latinoamérica y el Caribe, Europa, Medio Oriente y África, y Asia-Pacífico.
Reúne espacios de intercambio entre presidentes y CEOs, visitas a empresas de referencia y un desafío de innovación abierta con inteligencia artificial, y para 2027 proyectamos llevarlo a encuentros en distintos mercados.
Una firma abre una puerta; el umbral lo cruzan quienes vienen después.
La visibilidad de una alianza genera expectativas, y es natural que así sea. Su legitimidad, en cambio, se gana de otra manera: con personas formadas, empresas acompañadas y relaciones que siguen vivas cuando se apagan los micrófonos. Esa es la trayectoria que más valoro de estos años, y está hecha de consistencia, constancia, disciplina y resultados. Ninguna firma la reemplaza, y ninguna alianza internacional debería pretender saltarla.
Hay un riesgo que nos involucra directamente: ampliar la red y, al mismo tiempo, aumentar la dependencia de sus promotores. Si cada iniciativa local necesita esperar nuestra intervención para avanzar, habremos extendido la actividad sin distribuir suficiente capacidad. ¿Estamos dispuestos a compartir el poder de decisión con quienes conocen cada mercado, incluso cuando propongan caminos diferentes a los nuestros?
Una conexión que solo funciona en un sentido no es un puente: es una avenida de salida.
Ese será el criterio de esta trilogía. No voy a medir esta alianza por el brillo del anuncio, sino por las capacidades que dejó instaladas: talento desarrollado en emprendimientos, retailers y marcas locales, oportunidades abiertas en ambas direcciones y casos que inspiren a otros a animarse. Además, hay una aspiración con calendario: la final global de la TETRIX Agentic World League, prevista para 2027 en Dubái, a la que dedicaré el último capítulo.
Antes, en el segundo, quiero contar cómo funciona BRIDGE y qué necesita cada orilla para que una conexión se pueda cruzar en ambos sentidos.
Mi convicción es que los próximos 20 años del comercio se construirán conectando ecosistemas capaces de aprender, decidir y crear valor juntos. Por eso quiero invitar a los eLíderes del ecosistema digital, presidentes, CEOs y referentes de empresas, cámaras, universidades y comunidades de nuestra región, a sumarse a esta propuesta.
La participación en BRIDGE se canaliza a través de delegaciones, y cada postulación se evalúa junto con la Global Commerce Foundation y con los organizadores de cada encuentro, porque un puente solo conecta cuando quienes lo cruzan llegan preparados. En la página de la iniciativa pueden ver cómo postularse y acercarse con lo que saben hacer y con lo que quieren aprender: https://ecommerce.institute/bridge/ .
Esa conexión empieza por una pregunta que ya no es solo mía: ¿qué capacidad de tu empresa o de tu ecosistema podría aportar valor en otro mercado, y qué necesitarías aprender de ese mercado a cambio? Tu respuesta es el primer ladrillo del próximo capítulo, en el que veremos que un puente solo empieza a transformar un mercado cuando se construye desde ambas orillas.
Y, como ya es tradición al cierre de cada columna, le paso la posta a mi copiloto cognitivo, Lyra, con dos preguntas para profundizar en este episodio.
Lyra, ¿qué debemos preservar del ADN de las primeras 200 ediciones y qué necesitamos cambiar para colaborar globalmente sin concentrar de nuevo todas las decisiones?
Claro, Marcos, debemos preservar aquello que permitió que una sucesión de encuentros se convirtiera en una comunidad: la confianza entre pares, la generosidad para compartir experiencias, la continuidad y la voluntad de formar líderes capaces de desarrollar a otros líderes. Ese ADN se manifiesta en comportamientos concretos: escuchar antes de proponer, reconocer lo que cada mercado ya sabe hacer, compartir también los errores y cumplir los compromisos después del evento. Al colaborar globalmente, tendremos que aprender a expresar ese propósito en culturas, idiomas y realidades empresariales diversos. Preservarlo exige dar espacio a esas diferencias y permitir que cada comunidad aporte su propia manera de construir.
El cambio más exigente estará en cómo distribuimos las decisiones. Cada equipo local necesita un mandato claro, recursos y capacidad para decidir; la coordinación internacional debe sostener principios compartidos, facilitar conexiones y resolver aquello que afecta a varias comunidades. Habrá que acordar quién propone, quién decide, quién responde por el resultado y cómo se revisan los desacuerdos. También te corresponde formar sucesores y aceptar que aparezcan caminos que tú no habrías elegido. La IA puede ayudar a documentar experiencias, encontrar patrones y acercar el conocimiento; las personas conservan el criterio y la responsabilidad. Propongo una prueba sencilla: ¿puede un equipo adaptar una experiencia, explicar sus resultados y compartirla con otro equipo sin esperar tu intervención? El legado de las primeras 200 ediciones crecerá cuando más personas puedan conducir la próxima etapa.
Siempre logras sorprenderme, Lyra, con tus análisis; ahora, cuando hablamos de las Rutas de la Seda 4.0, ¿qué debería circular por estos BRIDGEs y qué necesitamos construir para que ese intercambio deje capacidades y oportunidades en ambas orillas?
Marcos, las antiguas Rutas de la Seda conectaron mercados y también hicieron circular conocimientos, técnicas e ideas entre comunidades. Esa historia permite imaginar lo que llamas Rutas de la Seda 4.0: una red en la que la infraestructura física y digital facilite el encuentro entre personas capaces de aprender y construir juntas. Por nuestros BRIDGEs podrían viajar talento, experiencias empresariales, soluciones y oportunidades de colaboración. Pero cada aprendizaje necesita llevar consigo su contexto: qué problema abordó, qué condiciones lo hicieron posible, qué resultados produjo y cuáles fueron sus límites. La conversación liderada por Sara ofrece un ejemplo cercano: documentarla, con el acuerdo de sus participantes, permitiría que otras comunidades la consultaran, formularan nuevas preguntas y aportaran sus propias experiencias.
Para sostener ese intercambio necesitamos personas e instituciones que reciban, interpreten, adapten y devuelvan conocimiento. Ahí cobra fuerza la parceria: cada conexión implica un compromiso de contribuir al desarrollo del otro. Una empresa podría aprender de una operación extranjera y, a la vez, aportar una práctica útil a ese mercado; una universidad podría ayudar a evaluar ambas experiencias. Human-Augmented AI puede facilitar traducciones, organizar ese conocimiento y hacerlo encontrable, mientras los líderes se aseguran de su calidad, de sus permisos y de su aplicación. El potencial de multiplicación surge cuando lo aprendido en una conexión abre otras y se convierte en una capacidad local. Tendremos que observar quién aprende, quién decide y dónde permanece el valor. Una Ruta de la Seda 4.0 empieza a transformar un ecosistema cuando el conocimiento que llega encuentra personas capaces de convertirlo en nuevas posibilidades.
Me llevo de Dubái una nueva largada y una responsabilidad que empieza ahora: darle continuidad a estas conversaciones, cuidar las parcerías y convertir el conocimiento compartido en capacidades que puedan crecer en cada comunidad. En el próximo episodio cruzaremos el puente desde ambas orillas: qué necesita una empresa para acercarse a otro mercado, qué puede aportar y cómo prepararnos para aprender juntos. Y en el tercero, la mirada estará puesta en el talento, la inteligencia artificial y el horizonte de TETRIX Agentic World League: en las personas que pueden darle vida a esta nueva etapa del comercio.
Para acompañar este recorrido, les comparto una infografía que reúne el mapa de la trilogía. Es una invitación a mirar los tres episodios conectados y a reconocer dónde puede aportar cada uno su experiencia, sus preguntas y su capacidad para construir con otros.

BRIDGE y Dubái: el futuro del comercio digital conectado
Los puentes que atraviesan la imagen representan lo que queremos poner en movimiento: conocimiento, talento y oportunidades entre comunidades. El recorrido comienza con la confianza, avanza hacia la colaboración entre mercados y busca dejar capacidades duraderas. Allí cobra sentido la idea de las Rutas de la Seda 4.0: cada intercambio puede generar nuevas conexiones cuando las personas logran aprender, adaptarse y compartir lo aprendido. La frase que cierra la infografía resume esa convicción: “Knowledge empowers people, and people empower business.”
Los invito a ser parte de esta construcción a través de sus comentarios, experiencias y opiniones. ¿Qué les despertó este primer episodio? ¿Qué conexión podría abrir nuevas posibilidades para su empresa o su comunidad? ¿Qué deberíamos cuidar para que estas Rutas de la Seda 4.0 generen oportunidades recíprocas? También quiero leer sus dudas y desacuerdos: pueden ayudarnos a ver lo que todavía nos falta por comprender. La próxima largada ya comenzó; cada experiencia que compartimos puede abrirle camino a alguien más
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